Qué hacemos? Tranquilizarnos.
Recordar las leyes de la Física, con especial atención a la importancia de la altura, peso, centro de gravedad y las transferencias de masas (y el momento polar de inercia, que no sé lo que es, pero queda de puta madre).
Reflexionar sobre el concepto de “deportividad”.
Reflexionar sobr el concepto de SUV. Copiarlo cien veces.
Admitir su antagonismo natural: por esencia, por definición, por naturaleza. Porque lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible (el escepticismo es otra cosa y se cura).
Si el gusanillo de la deportividad delictiva sigue apretando, comprar un León Cupra ST y administrar cada 8 horas. O un Saxo VTS tuneao, y arrearle en un circuito. O inscribirse en algún rally local.
La tontería se nos pasará.
El “SUV Deportivo” es un concepto para ejecutivos de éxito, acomplejados tras un divorcio traumático, con necesidad de reafirmar su virilidad y ganarse el favor de los hijos adolescentes, no le déis más vueltas. Es un invento comercial, es un constructo.
Pd: ESTÁS REPORTADO

