Me tendré que remontar casi al pleistoceno medio :_ja:
Pues bien, corría el año 1982, sí, el de Naranjito y el Mundial de España, era verano y yo era un chavalín de 13 años, cuando mi padre, que pasaba mucho tiempo en la carretera por su trabajo, apareció en el pueblo en el que veraneábamos con un Volvo 244 GL granate, lo recuerdo como si fuera hoy.
Era un coche para probar, en aquellos años os podéis imaginar que no teníamos ni idea de lo que era un Volvo, como la mayoría de los españoles.
Mi padre decía que eran los coches más seguros que existían y que estaba pensando en comprarlo. Él siempre había sido de Citroën y en aquel entonces tenía su tercer GS, un GSA X3 que a mí me parecía una pasada, casi un deportivo :_jiji:
El Volvo me pareció un coche horrible cuando lo ví por primera vez...
Al final, mi padre compró el Volvo, un 244 GL color gris plata y aquel grandullón fue poco a poco ganándose el cariño de toda la familia.
A los cinco años, tras un cambio de aceite, en el taller del concesionario, le dejaron mal cerrado el tapón del carter y en plena autopista se quedó sin aceite y rompió el motor.
Entonces llegó el Volvo 240 GL de 1987, también gris plata, que ahora, conservamos entre mis hermanos y yo, al fallecer mi padre hace años.
Esa es la manera en la que Volvo entró en mi familia y nos conquistó.
El Volvo 240 GL hoy en día:
El Volvo 244 GL de 1982 en sus tiempos, las dos únicas fotos que tengo: