Citando una prueba de una revista, motor 16, del 2002:
Tras la aparición del motor ‘D5’ con 163 caballos ‘made in’ Volvo, lo cierto es que se esperaba con impaciencia este
motor algo menos potente pero igual de atractivo. Con 130 caballos de potencia y una nueva denominación 2.4D, este turbodiésel mueve al “V70” sin pegas y con un gran refinamiento, lo que,traducido a la práctica, quiere decir sin las asperezas típicas de este tipo de propulsores y con un silencio de marcha elogiable. El motor se muestra brillante, pero no sólo en prestaciones, también en consumos, ya que anuncia una cifra en ciclo mixto de sólo 6,7 litros cada 100 kilómetros. Esto se debe no sólo a la brillantez de una mecánica moderna de 5 cilindros realizada en aluminio con inyección por conducto común y turbo de geometría variable. También hay que atribuirlo a la utilización de un
desarrollo de quinta excesivamente largo que favorece el consumo pero penaliza las recuperaciones.