La oferta me parece buena, aunque un eléctrico como coche único, al día de hoy, me parece una apuesta voluntarista y militante, con muchas incógnitas por despejar.
Con lo que no puedo estar de acuerdo es con tus cálculos con respecto al coste de mantenimiento y consumos, aunque depende mucho de las circunstancias personales de cada uno.
En casa tenemos desde hace un par de meses un eléctrico (el que se puso a tiro tras consultar ofertas y comparar), con el que solventamos el día a día y que ha relegado al V90CC para viajes y desplazamientos largos, en nuestro caso relativamente frecuentes (imbatible para estas tareas). Las recargas las realizamos, sin coste, en el trabajo, en el concesionario, en centros comerciales, en alguna localidad próxima que visitamos y que dispone de esta opción…. Calculo unos 15M kms al año que es lo que hacía el veterano petrolero que viene a sustituir y un ahorro muy considerable, por todos los conceptos
El resultado es que tan solo lo hemos enchufado en casa tres veces, una para probar y otra para completar carga puntualmente. De todos modos, en estas cargas domésticas, el coste por km es muy, pero que muy inferior al de cualquier coche de combustión, más aún al precio actual del combustible. Otra cosa distinta es el coste con postes externos de carga rápida, muy variable, según compañías y casos, pero muy superior también al doméstico, que también dependerá de lo que cada uno tengamos contratado, si se dispone de placas solares o no...
En cuanto al mantenimiento, es prácticamente nulo y los únicos consumibles son líquidos y pastillas de freno, que se gastan muy poco dado que la mayor parte del trabajo lo hace el freno regenerativo, y neumáticos, cuya duración estimada no estoy en condiciones de calcular. Para que te hagas una idea, el coste estimado de la revisión anual programada (básicamente actualizaciones de soft. y controles varios) es inferior a 50 €. Podríamos hablar de seguros y continuar. La batería, en mi caso y en la mayoría de marcas que he visto, cuenta con 8 años de garantía y, efectivamente, se compone de un conjunto de módulos con un conjunto de células que, con el tiempo, supongo que se convertirá en algo rutinario y asequible poder renovar y actualizar cuando toque, que sin duda acabará tocando, porque nada es eterno.
Por el momento estamos encantados con el coche; silencioso, confortable, ágil, muy bien adaptado al tipo de trayectos periurbanos que componen nuestro quehacer diario (vivimos en una casa de aldea próxima a una ciudad mediana y compacta en la que trabajamos) se mueve y recarga sin coste las más de las veces o con un coste muy reducido si se enchufa en casa y pasa de largo las gasolineras. Los postes de pago no los hemos estrenado, porque no ha surgido la necesidad, pero de forma muy puntual, en algún viaje esporádico algo más largo, tampoco supondrán un desembolso significativo, llegado el caso.
Lo peor, en mi opinión, es la autonomía limitada en trayectos de autovía, al ritmo habitual y al límite legal (se reduce considerablemente) y la dependencia de estaciones de carga escasas, cada con métodos de cobro diferentes y engorrosos y la escasez e incertidumbre de cómo te los vas a encontrar; libres u ocupados, en buen uso o averiados…, cosa que no sucede con los térmicos, mucho más prácticso e imbatibles al día de hoy a la hora de viajar, pero ese no es el día a día de una gran mayoría de usuarios, donde los eléctricos están en su salsa y cobran indudable ventaja.