Lamborgini fabricaba tractores, maquinaria agrícola y calderas de calefacción (yo tuve una, que salió muy buena, aunque bastante ruidosa). Su aportación al mundo automovilístico, al igual que Bentley y algunas otras similares, es muy lucida, glamurosa, si se quiere brillante en lo suyo, pero sin influencia global y cuantitativamente insignificante, con productos nicho cuyas perspectivas de futuro parecen cada vez más reducidas.
El caso de Volvo, y también Saab, es el de marcas medianas, sobreviviendo un poco a remolque de las grandes germanas, que, sin embargo, han conseguido labrarse un prestigio en el campo de la seguridad y el diseño, peculiar y diferente, de sus raíces nórdicas, con un matiz añadido de innovación, atrevimiento y deportividad en el caso de Saab. No es poca cosa ni escaso bagaje y patrimonio, aunque no se pueden ignorar sus nulas posibilidades de supervivencia como marcas independientes en el mercado actual. Curiosamente, ambas marcas han alcanzado mayor prestigio, aprecio y aceptación en los USA que en nuestro viejo continente.
Es cierto lo que comenta Juan con respecto a la imagen tradicional de Volvo, algo vetusta, pero es algo que precisamente intentan actualizar, refrescar y corregir, creo que con acierto, los modelos actuales. Mirando atrás, ser purista de esta marca (o cualquier otra en situación similar) y su etapa Ford, es, intrínsecamente, un contrasentido, independientemente de su valoración. Serlo de etapas anteriores, un ejercicio de nostalgia bastante inútil, bajo el punto de vista práctico, salvo para historiadores, coleccionistas y asimilados.
Opinar de los modelos de la etapa actual de Volvo sin conocerlos ni catarlos, basándose en desdenes y prejuicios sobre ciertos clichés acerca de “los chinos” es un error, entre otras cosas porque Volvo no es una marca china y no creo que los inversores, fondos y financieros implicados lo pretendan ni hayan invertido en la marca con ese propósito. Si esa deriva se produjese perdería su razón de ser y su valor.
Mayor error es menospreciar o mirar a “los chinos” por encima del hombro, pensando que lo suyo es hacer “chinadas”. Hace tiempo ya que pasó lo de China como reservorio de mano de obra barata, incapaz de crear nada que no sean copias o falsificaciones baratas de ínfima categoría. Además de una cultura milenaria, es ya un mercado emergente y una potencia industrial, económica y tecnológica de primer orden, en muchos aspectos, cada vez más, nos guste o no. El escenario futuro menos inquietante es el de competencia, justa y bien regulada, intercambio y cooperación.
En mi (reducida) experiencia con los productos actuales de la marca, compartida con la opinión y experiencia de otros usuarios que conozco, las cosas no han ido a peor, sino al contrario. Lo que leo en este foro sobre distintos modelos, usuarios y experiencias, tampoco me lo indica. No me parece que el origen de las inversiones que han permitido esos nuevos desarrollos haya perjudicado el caché de la marca ni lo haya ¿mancillado?. Tampoco tiene porqué ocurrir con desarrollos futuros. El tiempo dirá.
Casi completamente de acuerdo, lo que pasa es que yo intuyo (en mi personalísima opinión) que si los chinos no ven negocio en coches, digamos como el tuyo, que peleándose con los alemanes han vendido cuatro y a mitad de precio (y no digamos ya las berlinas o el V60) es muy posible que abandonen esa línea (lo que sería una lástima), y se vuelquen en lo que vende, los Xc40´s, con versiones cada vez más de acceso y lo que vaya saliendo...tampoco abandonar tan pronto los diesel y tal parece muy tranquilizador.
A mí no me gustaría esa Volvo, perdería gran parte de su ADN, que es de lo que empezamos hablando, con independencia de que sean chinos o no o estén mejor o peor hechos, que eso ya es el mercado..