Ya me ha picado la curiosidad de leer sobre un asunto que nunca me ha preocupado demasiado. El texto ese de la DGT se basa (como dice) en el informe Kahane de la NHTSA americana. Nada mejor que acudir a la fuente original: Si alguien se lee el informe (adjunto enlace abajo) verá que la eficacia de los pretensores no es tan para tirar cohetes como dicen algunos. Adjunto copy-pega del resumen del documento:
Como podéis leer, dice que los pretensores+limitador de carga mejoran un 12% el riesgo de muerte (margen 2.6%-23%)
en coches normales y crossover, pero que en
pickups, SUV de largueros y fregonetas no se ha detectado aumento de eficacia alguno. Dicen que sería bueno repetir los análisis en unos años, pero eso es lo que hay.
Es evidente que esto sigue dejando varias preguntas:
Si los pretensores no son tan importantes, ¿por qué se gastaba Volvo la pasta en ponerlos? Pues no sé, puede ser porque contribuyen a su imagen de marca segura y al fin y al cabo los paga el usuario.
¿Y si los quitas va a aumentar que te cagas el el riesgo de palmar en un accidente? Pues por lo que parece, no tanto. Es posible que incluso no aumente en absoluto. Por eso Volvo lo quita, de haber un riesgo del copón sería suicida (para Volvo) hacer eso. Por lo que yo entiendo,
SI POR CASUALIDAD TIENES TOCADO EL CABLE, eso es mucho más inseguro que quitar el pretensor.
¿Actúa bien Volvo en esto? Pues seguramente no, porque es posible que se pudiera reparar el problema de diseño sin eliminar el pretensor. Pero parece que no es tan fácil, o es demasiado caro para la utilidad que tiene.
¿Entonces hacemos el cambio o no? Pues yo, por ejemplo, no. Porque estoy seguro de que no doblo el cable ni cuando me siento ni nunca, así que para qué voy a quitar el pretensor, aunque no sean tan eficaz como pensamos.
Pero vamos, que si bien es verdad que Volvo no está muy fino con esto, de eso a decir que quieren matarnos con la campaña hay un trecho. Pocas cosas hay blancas o negras.
Documento entero en
este enlace.
P.S. Paso el turno a los tocapelotas de plantilla, para que digan que no sé leer, o no sé lo que es un cinturón, o saquen de contexto alguna frase de lo que escribo. Todo ello desde la sabiduría infinita que les adorna, según ellos.