No señor, de todos es conocida la falta de bravura del pringue con una acusada querencia a las tablas, aberronchandose en el reborde del plato, de nada sirve intentar llevarselo a los medios. Por lo demás precisión y concisión, movimientos cortos y a favor de la querencia, hacia la puerta de chiqueros para en llegando a ella rematar la faena con movimiento efecto cucharilla sorpresivo y a la saca de los gitanos güenos...