XC60. Es mi coche; no me da vergüenza reconocerlo

Nex

21 Ago 2018
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Granada
Cuando uno ya tiene una edad (digamos mediana) seguramente haya tenido varios vehículos desde que tuvo el carnet de conducir. Ese caso es el mío y posiblemente también el de muchos de vosotros. Yo he tenido coches muy distintos entre sí; siempre buscando lo que en esa concreta etapa de la vida necesitaba (más o menos kilómetros diarios, mayor o menor capacidad de carga, mayor o menor comodidad, más o menos plazas, funcionalidad y espacio con la llegada de hijos,…). Nunca he sido persona de encasillarme con una determinada marca. Toco madera, pero ninguno de los coches que he tenido me ha dado problemas importantes que me supusieran reparaciones costosas; o sea que no me han dado motivos para cambiar de marca, salvo como digo, las necesidades de buscar un modelo que se adaptara a las circunstancias sobrevenidas de la vida.
Ya, ya, ya sé. Me diréis que esto no es nada novedoso: lo sé.
Esta introducción me sirve para comentar, para quien quiera leerme claro, qué circunstancias son las que me han hecho convertirme en un enamorado de Volvo.
Hace poco, el año pasado concretamente, buscando coche tuve la oportunidad de conseguir uno que estaba en buen estado y con un precio también muy bueno. Era de segunda mano pero casi nuevo; total que me gustó el precio y lo compré. ¡Un cochazo! ¡Qué nuevo está!, ¡qué suerte has tenido!, ¿cómo lo has encontrado?, me decían los amigos y conocidos; en fin, me venía arriba con lo que me decían.

Cada persona busca distintas sensaciones en un coche. A ciertas edades y con unos cuantos miles de kilómetros realizados (a un Volkswagen que tuve le hice quinientos mil kilómetros) uno ya busca unas características determinadas en los coches que a otras edades o no les dábamos importancia o nos pasaban desapercibidas o no sabíamos apreciar la utilidad que nos proporcionaban. Soy consciente que los Volvo parecen atraer a compradores de mediana edad; no son vehículos deportivos, pero tampoco son clásicos; sus diseños han obtenido siempre buena calificación y yo los considero vanguardistas e incluso marcando tendencias sin necesidad de recargarlos en exceso.
Pues fijaros, un año después de comprar ese coche lo he vendido y me he comprado el que de verdad me ha dejado satisfecho: el XC60. Es mi coche.
Y ahora, no me da vergüenza reconocerlo, me siento como un niño el día de Reyes con su deseado juguete: esa sensación me pasó ya con un S60 que tuve, y ahora con más énfasis con mi XC60. Esto de haber conducido alguna vez un Volvo creo que es similar al primer amor de juventud, el que siempre recuerdas gratamente.

Es mi coche. Me sincero con vosotros:
Cuando abro la puerta para montarme en él me recibe con una silueta en el panel de instrumentos que con trazos elegantes dibuja el contorno de mi Volvo; así, sin estridencias, sin sonidos, sin pitidos, como pidiendo permiso para comunicarse conmigo; invitándome a sentarme: ¡pasa, estoy aquí! Es mi coche.
Lo arranco y el ambiente se llena de un sonido sinfónico: un sonido justo: ni grave ni agudo: incluso agradable al oído: una bienvenida y un recordatorio de la magnífica mecánica que existe en su interior. Y me empeño en afinar los sentidos para escuchar un ruido anormal, extraño, un toc toc, un flik flik o un rak rak, pero no lo consigo. Es mi coche. Y veo a través del retrovisor exterior la extensión de su carrocería por la parte trasera, hasta más allá de las luces traseras: ¡qué elegancia! Y apoyo las manos suavemente en el volante y lo acaricio girando las manos: la derecha hacia la izquierda y la izquierda hacia el lado derecho, con el volante quieto; y bajo la mano derecha a la palanca de marchas y la toco con los dedos, con todos, índice, corazón, anular y meñique, quitando uno y poniendo otro, para después agarrar la palanca con fuerza comprobando su tacto, su textura; comprobando cómo se ajusta exactamente a la palma de mi mano. Es mi coche. Y tengo la sensación de que tengo el control de todo, del interior y del exterior, de estribor y de babor, de la carretera por la que circulo: el control casi del mundo; eso solo tiene un nombre: sensación de seguridad; plena integración entre el conductor y el coche: ¿dónde acaba él y empiezo yo? Es una sintonía del ego de cada uno; una prolongación de nuestra personalidad: soy yo con mi Volvo, es mi Volvo conmigo; lo conduzco yo pero me lleva él. Es mi coche.
Y nada, nada le sobra en su interior; cada cosa está en su lugar idóneo, de fácil acceso, de fácil manejo. Su posición de conducción es perfecta, incluso casi altiva, reforzando la sensación de seguridad en la conducción. Su diseño me resulta atemporal: nunca pasará de moda, siempre estará a la vanguardia del diseño automovilístico: marcó tendencias y lo sigue haciendo: líneas sencillas, sin grandes alharacas, sin luces de colores, sin ángulos inútiles, sin necesidad de colgarles abalorios. Es mi coche. Elegante, seguro, serio, imponente: yo creo que incluso los otros coches, cuando se cruzan con él, humillados, bajan la cabeza: ¡ahí viene!, les oigo decir y pasan rápido mirándolo de reojo para evitar enzarzarse en discusiones en las que nunca llevarán razón. Es mi coche.
Y ahora no tengo ninguna duda de que este es el coche que quería: os confieso que él también me quiere a mí, me mima, me abraza en su asiento, me habla, me avisa, me conduce, me lleva, me guía. Y yo, con una actitud infantil, cuando regreso del viaje, antes de cerrar la puerta del garaje, le paso la mano suavemente desde la aleta delantera hasta las luces traseras y me despido de él: ¡hasta mañana guapo!
Por eso tengo, tenemos, un Volvo. Así lo creo. Se me olvidaba, que no recuerdo haberlo dicho: ¡es mi coche!
 
Lo suscribo! Yo también siento desde el primer día esa fusión con el coche y ese hormigueo siempre que voy a subirme en él, y ya van tres años... También le suelo echar miradillas después de aparcar, o cuando lo veo estacionado de lejos (digo qué bonito, joder es mío). Me identifico también con lo de buscar infructuosamente ruidos, grillos... y lo mimo muchísimo, es que parece nuevo todavía!

Coincide que es mi primer coche en propiedad pero he conducido y conduzco otros desde hace años y quizá por ello me haya encaprichado más, como dice Nex puede que sea como el primer amor. La verdad que me enorgullece tener este coche, y cualquiera que se monte en él reconoce el confort y la sensación de calidad en la construcción.

Lo mejor de todo es que el mío es un Volvo promedio, diésel, sin grandes prestaciones, sin otros cachivaches que el city safety y el airbag de peatones, con nulo equipamiento extra, por lo que imagino que tener un Volvo de alta gama tiene que ser una sensación insuperable.
 
Nex, lo tuyo es literatura, leerte es percibir todas tus sensaciones al volante, transmites pasión por el coche, da gusto. Te podrían incluso contratar los de Volvo para una campaña publicitaria. :)

Y estoy totalmente de acuerdo con #NoSoyMinsc. A mi me pasa algo parecido con mi V40 con escasos extras, cada vez estoy más contento y estoy plenamente convencido de la elección que hice. No necesito nada más en un coche que lo que tengo con este.
 
@Nex, ¿Un XC60 de los nuevos, plataforma SPA, imagino? Como el mío, pues.

Lo tuyo se llama estar enamorado, jaja,. Solo ves las virtudes del ser amado y los defectos simplemente no existen. Es una suerte, la verdad, me das envidia. Yo estoy "razonablemente" contento con mi XC60 nuevo (casi un año). Me sigue pareciendo claramente más bonito que la competencia equivalente (Q5, GLC,...), pero desgraciadamente también percibo defectos; por ejemplo: cambio lentorro (cosa que igual se arregla si algún día tenemos Polestar en España), suspensión que no aísla todo lo que yo pensaba y quería (y es neumática), asientos que no son tan cómodos como todo el mundo dice (quizá los eléctricos tope de gama que he puesto no son los más cómodos), luces largas activas que no me convencen demasiado, y alguna otra cosilla más, que casi prefiero no comentar para no contrastar tanto con tu envidiable amor incondicional.

¿Volvería a comprármelo hoy? Pues no lo sé, la verdad. Tendría que probar de nuevo, sobre todo el Q5, esta vez mirando con lupa ciertas cosas. Creo que, en todo caso, no he cometido un gran error. Pero ....no estoy enamorado :disrelieved::disrelieved:, y por lo que dices debemos de andar en el mismo rango de edad ...

No llegas a decir cuánto tiempo tienes el coche. A ver si con más de un año se te pasan las "pasiones" iniciales y empiezas a ver peguitas.

En todo caso, desde mi envidia os deseo felicidad eterna y que tengáis niños preciosos, jajaja.
 
JAD

V4L

Miembro Master
MOLAS.
Me gusta tu presentación y me gusta el concepto que se deriva: es tu coche, porque es el que te gusta, el que te motiva, y por encima de modas y criterios del resto del universo.
Así tendría que pensar todo el mundo con su coche
 
Gran presentación @Nex, coincido contigo.

Yo y mi V60, mi V60 y yo. Con sus pegas y sus ruiditos (que los tiene), pero me da igual. Todo lo demás, lo supera.

¡¡ Es mi coche !!
 
Vaya "nex", se nota que disfrutas tanto en TU VOLVO, como escribiendo. Coincido y comparto muchas cosas de las que escribes, pero...
Siempre hay peros y eso no lo has escrito y tu gran "pero" es que estás en volvo4live y aquí es imperdonable que pases sin mostrar fotos y dar más detalles de TU VOLVO.
Así que ya puedes empezar a escribir otra vez: modelo, motorización, acabado, experiencia de conducción y por supuesto imágenes desde la aleta al piloto trasero, desde la palanca de cambios hasta lo más alto de la consola central...
De lo contrario te aseguro que aquí te van a "bloquear".
 
Olé olé por tus redacción. Se me ha puesto la piel de gallina.

Aquí uno que tenia tatuado el logo de bmw en la piel y poco a poco se me ha borrado.

Como decían los fundadores de Volvo: si los coches son conducidos por personas, hagamos todo lo posible para su seguridad y calidad de vida a bordo,

PD: fotos
 
Cuando uno ya tiene una edad (digamos mediana) seguramente haya tenido varios vehículos desde que tuvo el carnet de conducir. Ese caso es el mío y posiblemente también el de muchos de vosotros. Yo he tenido coches muy distintos entre sí; siempre buscando lo que en esa concreta etapa de la vida necesitaba (más o menos kilómetros diarios, mayor o menor capacidad de carga, mayor o menor comodidad, más o menos plazas, funcionalidad y espacio con la llegada de hijos,…). Nunca he sido persona de encasillarme con una determinada marca. Toco madera, pero ninguno de los coches que he tenido me ha dado problemas importantes que me supusieran reparaciones costosas; o sea que no me han dado motivos para cambiar de marca, salvo como digo, las necesidades de buscar un modelo que se adaptara a las circunstancias sobrevenidas de la vida.
Ya, ya, ya sé. Me diréis que esto no es nada novedoso: lo sé.
Esta introducción me sirve para comentar, para quien quiera leerme claro, qué circunstancias son las que me han hecho convertirme en un enamorado de Volvo.
Hace poco, el año pasado concretamente, buscando coche tuve la oportunidad de conseguir uno que estaba en buen estado y con un precio también muy bueno. Era de segunda mano pero casi nuevo; total que me gustó el precio y lo compré. ¡Un cochazo! ¡Qué nuevo está!, ¡qué suerte has tenido!, ¿cómo lo has encontrado?, me decían los amigos y conocidos; en fin, me venía arriba con lo que me decían.


Cada persona busca distintas sensaciones en un coche. A ciertas edades y con unos cuantos miles de kilómetros realizados (a un Volkswagen que tuve le hice quinientos mil kilómetros) uno ya busca unas características determinadas en los coches que a otras edades o no les dábamos importancia o nos pasaban desapercibidas o no sabíamos apreciar la utilidad que nos proporcionaban. Soy consciente que los Volvo parecen atraer a compradores de mediana edad; no son vehículos deportivos, pero tampoco son clásicos; sus diseños han obtenido siempre buena calificación y yo los considero vanguardistas e incluso marcando tendencias sin necesidad de recargarlos en exceso.
Pues fijaros, un año después de comprar ese coche lo he vendido y me he comprado el que de verdad me ha dejado satisfecho: el XC60. Es mi coche.
Y ahora, no me da vergüenza reconocerlo, me siento como un niño el día de Reyes con su deseado juguete: esa sensación me pasó ya con un S60 que tuve, y ahora con más énfasis con mi XC60. Esto de haber conducido alguna vez un Volvo creo que es similar al primer amor de juventud, el que siempre recuerdas gratamente.


Es mi coche. Me sincero con vosotros:
Cuando abro la puerta para montarme en él me recibe con una silueta en el panel de instrumentos que con trazos elegantes dibuja el contorno de mi Volvo; así, sin estridencias, sin sonidos, sin pitidos, como pidiendo permiso para comunicarse conmigo; invitándome a sentarme: ¡pasa, estoy aquí! Es mi coche.
Lo arranco y el ambiente se llena de un sonido sinfónico: un sonido justo: ni grave ni agudo: incluso agradable al oído: una bienvenida y un recordatorio de la magnífica mecánica que existe en su interior. Y me empeño en afinar los sentidos para escuchar un ruido anormal, extraño, un toc toc, un flik flik o un rak rak, pero no lo consigo. Es mi coche. Y veo a través del retrovisor exterior la extensión de su carrocería por la parte trasera, hasta más allá de las luces traseras: ¡qué elegancia! Y apoyo las manos suavemente en el volante y lo acaricio girando las manos: la derecha hacia la izquierda y la izquierda hacia el lado derecho, con el volante quieto; y bajo la mano derecha a la palanca de marchas y la toco con los dedos, con todos, índice, corazón, anular y meñique, quitando uno y poniendo otro, para después agarrar la palanca con fuerza comprobando su tacto, su textura; comprobando cómo se ajusta exactamente a la palma de mi mano. Es mi coche. Y tengo la sensación de que tengo el control de todo, del interior y del exterior, de estribor y de babor, de la carretera por la que circulo: el control casi del mundo; eso solo tiene un nombre: sensación de seguridad; plena integración entre el conductor y el coche: ¿dónde acaba él y empiezo yo? Es una sintonía del ego de cada uno; una prolongación de nuestra personalidad: soy yo con mi Volvo, es mi Volvo conmigo; lo conduzco yo pero me lleva él. Es mi coche.
Y nada, nada le sobra en su interior; cada cosa está en su lugar idóneo, de fácil acceso, de fácil manejo. Su posición de conducción es perfecta, incluso casi altiva, reforzando la sensación de seguridad en la conducción. Su diseño me resulta atemporal: nunca pasará de moda, siempre estará a la vanguardia del diseño automovilístico: marcó tendencias y lo sigue haciendo: líneas sencillas, sin grandes alharacas, sin luces de colores, sin ángulos inútiles, sin necesidad de colgarles abalorios. Es mi coche. Elegante, seguro, serio, imponente: yo creo que incluso los otros coches, cuando se cruzan con él, humillados, bajan la cabeza: ¡ahí viene!, les oigo decir y pasan rápido mirándolo de reojo para evitar enzarzarse en discusiones en las que nunca llevarán razón. Es mi coche.
Y ahora no tengo ninguna duda de que este es el coche que quería: os confieso que él también me quiere a mí, me mima, me abraza en su asiento, me habla, me avisa, me conduce, me lleva, me guía. Y yo, con una actitud infantil, cuando regreso del viaje, antes de cerrar la puerta del garaje, le paso la mano suavemente desde la aleta delantera hasta las luces traseras y me despido de él: ¡hasta mañana guapo!
Por eso tengo, tenemos, un Volvo. Así lo creo. Se me olvidaba, que no recuerdo haberlo dicho: ¡es mi coche!
Bravo!
 
Del amor al odio hay una línea muy fina... pero cómo mola estar enamorado y los primeros besos y magreos.
 
Una vez le preguntaron a Mario Vargas Llosa si una imagen valía más que mil palabras. Él contestó: "Si me las dejan escoger a mí, me quedo con las mil palabras". Pues yo lo mismo, no necesito fotos de tu coche, no las quiero, ya tengo suficiente...

Salud y a disfrutarlo.

Saludos.
 
Una vez le preguntaron a Mario Vargas Llosa si una imagen valía más que mil palabras. Él contestó: "Si me las dejan escoger a mí, me quedo con las mil palabras". Pues yo lo mismo, no necesito fotos de tu coche, no las quiero, ya tengo suficiente...

Salud y a disfrutarlo.

Saludos.

Pues sí: 985 palabras, en concreto.
 
Como dice un compañero de trabajo cuando llego: “aquí está el que se compra una marca de listos”, listo no se.... pero me siento menos tonto.
 
No se algo tienes estos cabrones que atrae

y mira que el 1 volvo que tuve el s6024t se le fue al carajo el ordenata CME y como me pegaban una clavada en volvo pues dije para piezas u resto a vender

y probe un automatrico 250cv r gasola y fui a por el

ademas me lo vendieron con culata doblada ... pero como cojones si esto tira que flipas claro semejante motor no rompia pero soy como soy y dije fuera motor otro motor y ahora es una favula como va este cacharro y es viejuno desde el 2001 ...pero encantao

saludos
 
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Reactions: ccd
Como dice un compañero de trabajo cuando llego: “aquí está el que se compra una marca de listos”, listo no se.... pero me siento menos tonto.

Perdona la indiscrección burgoscom, aunque me salga del tema un pelín. He visto la foto de perfil q tienes y sale tu coche bien metido en la nieve. Yo creía que tu coche era d3 sin tracción, o te la jugaste un poco? Si es así, tan solo quería saber q tal te fué y si se puede abusar un poco aunque solo tenga tracción delantera?
Volviendo al tema del hilo, estoy totalmente de acuerdo, al igual que todos vosotros, estoy muy contento con él y es el único coche que he tenido, que da la sensación de coche bien construido y robusto, yo le llamo el tanque, porque cuando cierras la puerta, da esa sensación de que no hay miedo a nada y que ante todo vas seguro pase lo q pase.
Saludos.
 
Perdona la indiscrección burgoscom, aunque me salga del tema un pelín. He visto la foto de perfil q tienes y sale tu coche bien metido en la nieve. Yo creía que tu coche era d3 sin tracción, o te la jugaste un poco? Si es así, tan solo quería saber q tal te fué y si se puede abusar un poco aunque solo tenga tracción delantera?
s.
Tiene truco y es que burgoscom lleva las scorpion all seasons y es más efectivo un fwd con neumáticos de invierno que un awd con neumáticos de verano. Hay un montón de información en internet sobre esto.
 
Eso es lo contrario a lo que Me dijeron varias personas y es lo más habitual: el coche está precioso pero es un Volvo ?
El triunvirato alemán ha hecho su trabajo de marketing a las míl maravillas. La gente sin tener ni puñetera idea cree que lo mejor y más coól es solo lo que tenga que ver cn esas marcas bávaras, pero vamos que generalmente el que critica coche ajeno delante del dueño es porque tiene básicamente....envidia? Por eso al tuyo como no sabían que pega ponerle pues le pusieron que la pega era la marca Volvo. Pobres infelices
 
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Reactions: wierner
Perdona la indiscrección burgoscom, aunque me salga del tema un pelín. He visto la foto de perfil q tienes y sale tu coche bien metido en la nieve. Yo creía que tu coche era d3 sin tracción, o te la jugaste un poco? Si es así, tan solo quería saber q tal te fué y si se puede abusar un poco aunque solo tenga tracción delantera?
Volviendo al tema del hilo, estoy totalmente de acuerdo, al igual que todos vosotros, estoy muy contento con él y es el único coche que he tenido, que da la sensación de coche bien construido y robusto, yo le llamo el tanque, porque cuando cierras la puerta, da esa sensación de que no hay miedo a nada y que ante todo vas seguro pase lo q pase.
Saludos.
Efectivamente, llevo las scorpion todo tiempo y se comportaron como unas campeonas con esos centímetros y algunos más. Aún tienen un dibujo legal pero creo que en dos meses le meteré las climate por experiencia en la familia y por mi clima fresquito.
La experiencias en nieve bien, con cabeza y sentido común e intentando tener más confianza en mí que en el coche y sus neumáticos.
Me habría gustado tracción, pero decidí no pasarme de presupuesto e incluir otros packs.
Como dice wierner he llevado muchos coches 4x4 en nieve con neumáticos de verano y hasta con 5 cm estabas vendido si pasabas de 50, los neumáticos son el único contacto del coche y el asfalto, si éstos fallan... malo
 
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