El coche es, globalmente, muy bonito y el salto, como producto, es nítido: por primera vez compite de tú a tú, sin ningún tipo de complejo, con los Q5, X3 y GLC de turno. Si el interior es de lo mejor que se puede ver en su categoría, el diseño exterior no le va a la zaga. Sólo hay un detalle estético que no me gusta, y es el trazo que enmarca las aletas, similar al del Audi A3 sedán. En mi opinión, recarga en exceso lo que podría ser una línea más limpia en esa zona de la carrocería.
Obviamente, este incremento de aspiraciones se verá reflejado en el precio final, que a poco equipamiento opcional que se incluya, sobrepasará con abundancia los 50.000 euros contantes y sonantes. Si en España ya era mayoritaria la venta de versiones básicas del modelo actual, con un equipamiento pobre para un vehículo de su categoría (es triste pasar por el concesionario a realizar el mantenimiento de un coche de 2005 con bixenón, cuero Sovereing, asientos eléctricos y calefactables, etc. y encontrarme con S/V/XC60, a estrenar por particulares, con unas obsoletas lámparas halógenas y unos interiores propios de coches de flota), los T5, T6 y T8 sólo los veremos "por la tele".
En definitiva, la llegada de los chinos ha sido todo un revulsivo para Volvo, pero, al menos en nuestro país, la marca ha subido claramente un peldaño, lo que la convierte en inalcanzable para la mayoría.
Saludos
