A finales de julio me entregaron el V60 D4 181 CV diésel Summum Seashell, antracita negro en el interior y techo gris con asientos deportivos. Me parece precioso. Pero es que en la conducción es perfecto. Le he hecho 6.550 km en agosto,la mayor parte por autopista, pero también en ciudad. 5,3 l/100 km. Acostumbrado a los 8l de mi anterior V50 2.0 Gasolina (una maravilla, oiga), pues alucino. 4,8 l en autopista pura a 120 km/h y aire acondicionado. Los asientos son de salón de club inglés:1700 km de Valencia a Bruselas en 18h 30' y llegué fresco como una lechuga. Silencioso en toda circunstancia, solo oyes el motor en frío o cuando le pides caña, que te la da instantáneamente, pero entonces suena a gloria bendita. Un navío interestelar. Por cierto, automático. Hasta ahora, siempre he tenido manual, pero la experiencia de este automático es mística. Y si lo pones en sport, saltas al hiperespacio. Lo de las luces largas automáticas es de película de Star Wars, no lo cuento porque no me creeréis. Aún estoy buscándole algo que no me guste... Ah, sí: mi mujer es bajita y nota el reposacabezas algo incómodo. Y no comprendo por qué el software del navegador es tan pejiguero para entrar una dirección o trazar una ruta (en Volvo y los demás).Comparados con las búsquedas de rutas en tiempo real de Google maps, son una patata. Pero una vez encontrada la ruta, perfecto. Vaya, que me gusta mi coche. Mogollón.