Sucede con los focos led en realidad no se mantienen siempre encendidos, sino que se encuentran continuamente en un estado de “parpadeo”, el cual hace que se apaguen y se enciendan varias veces por segundo. Es demasiado rápido para que nuestro cerebro lo procese, pero no tan rápido como para que una cámara no lo pueda captar. Este continúo encendido/apagado de las luces se debe a la fluctuación energética producida por la corriente alterna en la cual la transformación de corriente alterna a continua provoca que la iluminación se apague y encienda.
Pero si un LED se enciende y apaga varias veces por segundo, ¿cómo es posible que a través de nuestros ojos veamos una luz que sabemos perfectamente que no parpadea? La explicación es bastante sencilla, y se debe a que nuestro ojo es incapaz de percibir esos cambios entre encendido y apagado. La ciencia dice que somos capaces de percibir, aproximadamente, una luz se apague y encienda a un ritmo de hasta 50 Hercios (es decir, una luz cuyo encendido/apagado se repita menos de de 50 veces por segundo).
Por el contrario, con la cámara de fotos de nuestro smartphone ocurre justo lo contrario. Las cámaras son capaces de captar entre 60 y 240 imágenes por segundo (esto último gracias a los modos a cámara lenta), y es la causa de que, a pesar de que no notemos el parpadeo a simple vista, después aparezca ese extraño efecto en los vídeos.