Bueno, ahí va una.
En uno de mis múltiples desplazamientos a la barra con mi hermano, a la vuelta cerraron filas y nos fue imposible volver a nuestro sitio donde nos esperaban el resto de la peña.
Estábamos a escasos 10 metros de ellos y no podíamos pasar. Allí entre bromas con la gente de alrededor se me ocurrió sacar el móvil y hacer que hablaba con mi madre dándole a entender a la gente que me estaba regañando y que cuando llegara a su lado me iba a canear por perderme.
El descojone de la gente fue tal que abrieron un pasillo a empujones para que pasáramos los dos hermanitos entre vítores y aplausos. [jajaja] [jajaja] [jajaja]