Lo cierto es que yo, a pesar de estar rozando el síndrome de Diógenes (soy de los que guarda una chapa de galvanizado, una viga de hierro y cosas por el estilo que, por cierto, al final acabo utilizando), a los coches todavía no les cojo un cariño exagerado.
Soy un personaje extraño, de los que no hacen muchas fotos porque prefiero ver las cosas en vivo, de los que no se atan a los recuerdos pero siempre los tengo bailando en la cabeza cual pajaritos después de un golpe en el melón... Al final me quedo con los recuerdos de los viajes con mi familia, con la imagen de uno de mis hijos vomitando en el bolsillo posterior de un asiento, con el día en que un Danonino se fundió con un trozo de donete olvidado entre el respaldo y el asiento... Cosas de esas...
Quizá trato a los coches como meras herramientas que me facilitan la vida y no pienso en ellos más que en los problemas que me han dado y su fiabilidad, entre los cuales destaco el 205 1.8D, que es el único en el que pienso cuando tengo averías, echándolo muchísimo de menos.... Pero de ahí no pasa...
Soy un personaje extraño, de los que no hacen muchas fotos porque prefiero ver las cosas en vivo, de los que no se atan a los recuerdos pero siempre los tengo bailando en la cabeza cual pajaritos después de un golpe en el melón... Al final me quedo con los recuerdos de los viajes con mi familia, con la imagen de uno de mis hijos vomitando en el bolsillo posterior de un asiento, con el día en que un Danonino se fundió con un trozo de donete olvidado entre el respaldo y el asiento... Cosas de esas...
Quizá trato a los coches como meras herramientas que me facilitan la vida y no pienso en ellos más que en los problemas que me han dado y su fiabilidad, entre los cuales destaco el 205 1.8D, que es el único en el que pienso cuando tengo averías, echándolo muchísimo de menos.... Pero de ahí no pasa...