Todos los Volvo actuales tienen un aire de familia, dentro de una gama no muy amplia y variada, lo cual no me parece un punto negativo. El que más se diferencia es el Xc40, y el V90 y V60 son de los que más se parecen, aunque cada uno tiene su personalidad y peculiaridades, además de las obvias del tamaño.
De los que sí se diferencian claramente es del resto de los modelos de su clase y de otras marcas, en aspecto y en estilo, incluyendo el minimalismno distintivo del diseño nórdico. En mi caso, el V90CC, tras dos años y medio de uso, es un coche que sigue girando cabezas, atrayendo atenciones y preguntas, tal vez porque es un modelo poco visto, en entornos muy dispares y tan insólitos como los empleados de la gasolinera donde relleno habitualmente que, otra cosa no, pero coches de todo tipo están hartos de ver. Lo fundamental, para mí, es que el coche me gusta y, por el momento, ha salido (muy) bueno.
En cuanto a lanzamientos futuros y al “ADN sueco”, está por ver. Como en cualquier otra marca, veremos economías de escala, compartiendo desarrollos con otras del grupo en que está integrada, al igual que ocurrió con la década en la que su matriz y propietaria pasó a ser Ford.
La diferencia es que el actual (con capital de matriz china, sí) es un grupo emergente en el que Volvo es el buque insignia, cosa que no ocurrió en la etapa Ford (ni a Saab con GM) que las consideraron y trataron como meras subsidiarias, aprovechando su bagaje adquirido y cercenando la posibilidad de nuevos desarrollos. En la etapa actual es Volvo el que está aportando prestigio y comandando la generación de nuevos diseños y desarrollos (con recursos considerables para ello), aunque no será así en todo, especialmente lo relacionado con la parte eléctrica, ni siempre, pero eso va a ocurrir en todas las marcas. Me apuesto un patacón
Esto de las economías de escala y agrupación de marcas gustará o no, pero es lo que hay y lo que viene, y sin el ambicioso (y arriesgado) proyecto empresarial del grupo actual, la marca hubiera corrido la misma suerte que Saab, con lo cual ni existiría para producir desarrollos nuevos ni para resolver (mejor o peor) problemas generados en etapas anteriores (como los de airbag y pretensores de la era Ford) o atender las reclamaciones que puedan surgir, también, naturalmente, en las actuales y posteriores.
Los puristas estarán insatisfechos, y tendrán sus razones. Ya lo estaban en la etapa Ford, donde algunos sostenían que los modelos desarrollados entonces no eran otra cosa que Ford (o Vauxhall/Opel en el caso de Saab) remarcados. Yo no estoy de acuerdo con esto, no por falta de ganas o porque ese no fuese el propósito de Ford/GM (seguro que lo fué) sino porque (los responsables de) tanto Volvo como Saab lucharon por mantener el máximo de independencia y diferenciación en sus vehículos que las circunstancias les permitían y creo que, en gran parte, lo consiguieron. Con estas dinámicas, dialécticas y altibajos, se escribe la historia.