Respecto a lo de que no nos importe, pero nos ofendamos, creo que la explicación reside en que, cuando alguien elige un coche a su gusto (nuevo o usado) y paga por él más que por otros coches aparentemente equivalentes, decirle que su apreciado vehículo es uno del montón supone una ofensa; eso supongo que también ocurrirá cuando alguien compra al mismo precio, pues si has estado viendo veinte modelos y te has quedado encandilado con uno concreto, no gusta que venga otro a decirte que tiene un defecto, máxime cuando ese defectillo lo has tenido en cuenta, pero para ti no tiene importancia alguna.
Lo de que nos da igual es que lo metan en el famoso trío alemán, a quien le gusta Volvo, o Jaguar, o la ya desgraciadamente extinta Saab, le importa poco que esté un poco por arriba o por debajo de esos tres. En todo caso, Volvo es una marca estupenda, cada modelo e incluso cada unidad tendrá sus pros y sus contras, aunque salvo coches que tengan un defecto grave, los conocemos y nos gustan así; para nosotros valen ese algo más que piden por ellos, si para otro no lo vale, que se lo ahorre, o que se lo gaste en su prémium alemán si le apetece.
También está el tema de que, a mayor precio, mayor nivel de exigencia, de ahí que en el índice de satisfacción general de los compradores pueda llegar a parecer que quien adquiere un Dacia está más satisfecho con su coche que quien compra un Mercedes, eso se explica porque quien compra un Dacia se conforma con que no le deje tirado, le basta con que no tenga averías significativas y que le lleve de un lado a otro, pero quien se gasta un pastón en su cochazo lo quiere perfecto y no le perdona ni la más mínima imperfección.
En cuanto a marcas como Honda, Mazda o Toyota, son bastante buenas, muy fiables, aunque a veces su orientación para un mercado global hace que lo que en un mercado no importa, como una tapa de maletero tapizada o unos plásticos duros, en otro mercado sea un defecto respecto a la competencia. No son prémium, pero sus compradores suelen quedar muy satisfechos por su tecnología y fiabilidad; las prémium también son globales, pero tienden a igualar al alza los gustos de diferentes lugares del mundo.