Aquí no estamos hablando de Narciso, ni de Rogelio, ni de esas profundas metáforas metafísicas de metafilosofía que yo no entiendo, porque soy un vurro.
Estamos avlando de un peatón hinvécil, que además era del Opus.
Y va Teruel y lo salva.
Es mal, en berdaz os digo. Se empieza así y se le acaba quitando el motor al coche para que no corra y no puedas pillar a nadie.
A los peatones hay que matarlos sin contemplaciones. Y rapidito, para que no sufran.
Bolbo, haciendo el gilipollas, una vez más.
En efecto, ya está.