N
Neuromuñiz
Guest
El año pasado aprendí una lección,me la enseñó un desconocido en un hospital.Mi hijo pequeño nació con una malformación en su pito.Se llama hipospadias.(Yo no sabía ni que existía tal cosa)El asunto es que el agujero del pito no estaba en su sitio sino más abajo,de tal manera que si mease de pié se mojaría los zapatos(bueno yo también me he mojado los zapatos pero por culpa de la cerveza)y además tenía una forma muy extraña.Como si estuviera sin hacer del todo.Como cuando sacas un pan del horno antes de tiempo.El asunto es que tuvo que operarse dos veces.La primera duró 4 horas y cuarto y la segunda tres horas y media.Os podéis imaginar el calvario que sufrimos mi mujer y yo,durmiendo en el hospital,teniendo que trabajar.Mi mujer además estudia,tenemos otro niño de 8 años y sin familia cerca,en fin ,la hostia.Recuerdo que cuando le quitaron la sonda a mi hijo lo llevé al baño y le puse de pié en un lavabo metálico que había y el tío echó una meada magnífica,de un solo chorro(durante un tiempo tenía dos chorros)era impresionante verlo,desnudo allí con sus costillas visibles por lo poco que comía y aquel maravilloso chorro, desafiante, saliendo con fuerza.Yo me puse a llorar como un gilipollas porque mi hijo podía mear como los demás...Después de vestirlo me acerqué a una sala llena de juguetes que había en la planta y me encontré a un hombre con su hijo.Me vió tan emocionado que me preguntó como iba todo y me contó que su hijo tenía un orificio en el vientre para hacer sus necesidades,en una bolsa,con unas varillas metálicas para que no se cerrara,que llevaban ya cuatro operaciones y que ésta era la última y que todo estaba bien.Mi problema me pareció una mierda al lado de lo que había tenido que pasar ese hombre y el me dijo que su mujer y él mismo trabajaban en ese hospital y que lo que les había pasado a nuestros hijos no era nada.En una planta más arriba había niños que habían nacido con infinidad de problemas físicos y neuronales,irreversibles.Estaban vivos,pero eran como plantas y sus padres los tenían allí enchufados a máquinas en algunos casos.Me dijo que las adversidades de la vida uno las siente a su manera,sufre por lo suyo pero hay que ponderar.Nosotros éramos afurtunados al lado de otras personas que no tenían opciones,ninguna salida y que aunque habíamos sufrido mucho por nuestros hijos en realidad todo se había arreglado y podíamos decir que éramos afortunados.Nunca me olvidaré de ese hombre y de lo que me enseñó.No le he vuelto a ver.