Esta tecnología no es nueva y lleva ya un largo recorrido en su desarrollo, incluyendo la alta competición con los famosos KERS. En esencia se traduce en habilitar, con el mínimo incremento de coste, peso y complejidad mecánica, las capacidades para aprovechar y almacenar la energía cinética que (de otro modo) se pierde en deceleraciones y frenadas, utilizando acumuladores y red conductora de 48v (con mucho menores pérdidas que la convencional de 12v), y un motor eléctrico capaz de aportar la energía almacenada en apoyo del motor térmico.
Esto mismo, multiplicando capacidad de almacenamiento, tensión de trabajo y capacidad y potencia de impulsión, lo hacen los híbridos convencionales, especialmente los PHEV que magnifican y añaden la capacidad de carga externa, pero a costa de incrementar sustancialmente peso, complejidad mecánica y costes, por lo que la microhibridación supone un planteamiento de acceso a los citados beneficios, en cuanto a aprovechamiento de una energía desperdiciada de otro modo y el consiguiente incremento de la eficiencia, con una relación coste/beneficio muy favorable y razonable.
Creo que veremos una implantación progresiva y cada vez mayor de esta tecnología en los nuevos modelos de todas las marcas, a partir de un cierto porte y tamaño.