Hablamos de cosas más o menos distintas, pero compatibles.
Yo quiero coherencia, y quiero educación. Comprenderás que a mí me parece fantástico que el ciudadano X circule todo lo despacio que le venga en gana -siempre que sea por encima del límite mínimo, para no crear peligro- y lo respeto profundamente. Siempre que el ciudadano cumpla con las normas que facilitan la convivencia (ya sabes, luces, carril derecho, etc, etc).
La cuestión es que hay una doble vara de medir, absolutamente hipócrita y farisea, que es la que ha calado profundamente en la mentalidad española gracias a las hábiles campañas de la DGT, con el sr. Navarro a la cabeza (muy probablemente, el director más incompetente y necio que la DGT haya tenido en toda su historia):
- de un lado, la velocidad, como "única y principal fuente de males": es fácil de sancionar y obtenemos mucha pasta. A por ellos.
- del otro lado, todas, absolutamente todas las demás infracciones, muchísimas de ellas más graves que correr... pero que sancionamos con menor ímpetu: porque son más difíciles de castigar, porque nacen del tuétano de la idiosincrasia española y no vamos a andar cambiando el carácter de un país.
Yo admito que correr más de lo que marcan las normas es una falta. Pero me niego a admitir que sea una falta más grave que obstruir un carril o circular sin luces, o fastidiar al de frente con las antinieblas. A fin de cuentas, si yo corro no tengo por qué molestarte.
Y todo ello sin entrar en la conveniencia de los actuales límites de velocidad; hace 15 días han abierto un nuevo tramo de autovía por aquí. Recta, asfalto perfecto, nueva y sin tráfico. Límite a 100. Pienso que no hace falta comentar nada más
pd: tener más potencia no hace inseguro a un coche, sino todo lo contrario. Sólo hace falta enseñar al conductor a gestionarla adecuadamente sin hacer el imbécil
Yo quiero coherencia, y quiero educación. Comprenderás que a mí me parece fantástico que el ciudadano X circule todo lo despacio que le venga en gana -siempre que sea por encima del límite mínimo, para no crear peligro- y lo respeto profundamente. Siempre que el ciudadano cumpla con las normas que facilitan la convivencia (ya sabes, luces, carril derecho, etc, etc).
La cuestión es que hay una doble vara de medir, absolutamente hipócrita y farisea, que es la que ha calado profundamente en la mentalidad española gracias a las hábiles campañas de la DGT, con el sr. Navarro a la cabeza (muy probablemente, el director más incompetente y necio que la DGT haya tenido en toda su historia):
- de un lado, la velocidad, como "única y principal fuente de males": es fácil de sancionar y obtenemos mucha pasta. A por ellos.
- del otro lado, todas, absolutamente todas las demás infracciones, muchísimas de ellas más graves que correr... pero que sancionamos con menor ímpetu: porque son más difíciles de castigar, porque nacen del tuétano de la idiosincrasia española y no vamos a andar cambiando el carácter de un país.
Yo admito que correr más de lo que marcan las normas es una falta. Pero me niego a admitir que sea una falta más grave que obstruir un carril o circular sin luces, o fastidiar al de frente con las antinieblas. A fin de cuentas, si yo corro no tengo por qué molestarte.
Y todo ello sin entrar en la conveniencia de los actuales límites de velocidad; hace 15 días han abierto un nuevo tramo de autovía por aquí. Recta, asfalto perfecto, nueva y sin tráfico. Límite a 100. Pienso que no hace falta comentar nada más
pd: tener más potencia no hace inseguro a un coche, sino todo lo contrario. Sólo hace falta enseñar al conductor a gestionarla adecuadamente sin hacer el imbécil