Re: Historia de 5000 Km por Europa
bueno despues de las fiestas Navideñas y luego de empezar el nuevo año laboral continuaremos con el relato del viaje,el ultimo dia de nuestra estancia en Praga lo dedicamos a viajar a la ciudad balneario de Karlovyvary la cual esta a unos cien kilometros de Praga ,nos levantamos pronto y despues del desayuno no acercamos al aeropuerto de Praga donde nos esperaban mi hija y su marido para ir de visita juntos pero en coches diferentes ya que ellos tenian un coche puesto por la compañia para la que trabajan,salimos en direccion a Karlovyvary por una carratera nacional en muy mal estado y con mucho trafico de camiones y a mas en obras ya que el firme gozaba de unas trillas peor que un camino con restos de accidentes fenomenales pues el personal corre que se las pelan,despues de cerca de dos horas y media de viaje llegamos a ciudad balneario que es una autentica maravilla.
Situada a 112 kilómetros al oeste de Praga, en la confluencia de los ríos Ohre y Teplá se sitúa una de las ciudades más visitadas y conocidas de la República Checa. Se trata de Karlovy Vary -o Hervidero de Carlos en su traducción al castellano-, cuyo nombre se lo debe a su fundador, Carlos IV. Precisamente, cuenta la leyenda que fue el rey en persona quien descubrió sus famosas fuentes durante la caza de un siervo.
Karlovy Vary es mundialmente conocida por sus balnearios y fuentes termales, que alcanzan una temperatura de 73º C. De las aproximadamente cien fuentes que hay en Karlovy Vary, sólo doce –todas ellas situadas en la vía pública- se usan actualmente para las curas de agua.
Los efectos curativos y las propiedades de sus aguas -beneficiosas ante todo para el tratamiento de trastornos de metabolismo- atraen cada año a millones de turistas, a quienes es muy común ver cómo beben el agua de estas termas en pequeñas jarras de porcelana, que pueden ser adquiridas en cualquiera de las tiendas de souvenirs repartidas por toda la ciudad. Además, si el tiempo no acompaña, Karlovy Vary cuenta con diferentes zonas cubiertas desde las que se puede disfrutar de las fuentes en épocas de mal tiempo. Personajes ilustres como Pedro I El Grande, Beethoven, Marx, Goethe, Brahms, entre otros, probaron los poderes curativos de estas aguas.
Junto a las termas y balnerarios, destacan algunas obras arquitectónicas de gran belleza, fundamentalmente de estilo renacentista y barroco. Entre los monumentos más importantes destacan la Iglesia barroca de la Magdalena, que guarda en su interior esculturas de gran valor y en el altar hay una magnífica pintura que representa a María Magdalena. Destaca asimismo la iglesia ortodoxa de San Pedro y San Pablo, de estilo neorrománico o el Teatro Municipal, que cada año acoge numerosos festivales y conciertos y desde el que sale un teleférico que conduce justamente hasta el hotel-sanatorio imperial.
Otros monumentos conocidos son las columnatas construidas a lo largo del río Teplá, que fueron construidas para que los visitantes pudieran hacer paseos tranquilos y beber el agua termal cuando el tiempo no acompañaba. En todas ellas se encuentran fuentes termales. Entre las más conocidas se encuentran la columnata Mlynská, de la que brotan cinco fuentes de agua mineral o la Columna de la Peste, de estilo barroco, dedicada a la Santísima Trinidad tras una epidemia que azotó la localidad en 1716.
En Karlovy Vary hay además otros muchos puntos de interés, como, por ejemplo, el pico de la colina Zámecký, donde se encuentra el balneario Zámecké lánzé, o los miradores y atalayas de la ciudad. Sin olvidar su arquitectura urbana: las casas más antiguas de la cuidad son de la época del Renacimiento, mientras que los edificios románicos y góticos no se conservan.
Los balnearios y fuentes termales no son el único atractivo de la ciudad. También es muy típico de allí la producción de cristal y porcelana. Mundialmente conocido es el cristal de Bohemia Moser , conocido también bajo el nombre de Cristal de los reyes. En el ámbito gastronómico, es muy popular el licor de hierbas Becherovka o la fuente número 13, cuya receta es inimitable y secreta. Se toma fresquito y es muy digestivo. Las obleas Karlovarské Oplatky también son muy famosas. En la actualidad hay muchas clases y variedades de sabores, pero las más sabrosas están hechas con la receta original: rellenas con azúcar y nueces.
que deciros que la visita tipica andar andar y mas andar esperando llegar al coche para descansar y iniciar el viaje de regreso ya casi sin luz cosa que me preocupaba por el estado de la carretera,iniciamos el regreso sobre las seis de la tarde llegando a Praga a las nueve de la noche, ya que pensabamos cenar por el camino en algun pueblo,fue imposible ya que parecia que estabamos en zona de guerra todo oscuro y sin luz y sin ningun servicio de carretera,llegamos al Hotel nos fuimos al retaurante a cenar y a descanser ya que el dia siguiente nos ibamos hacia Austria para visitar el campo de concentracion de Mahausen y Salburgo,el castillo del Rey Loco en el centro del lago Prient
pero esto ya seran relatos de otros capitulos.
bueno despues de las fiestas Navideñas y luego de empezar el nuevo año laboral continuaremos con el relato del viaje,el ultimo dia de nuestra estancia en Praga lo dedicamos a viajar a la ciudad balneario de Karlovyvary la cual esta a unos cien kilometros de Praga ,nos levantamos pronto y despues del desayuno no acercamos al aeropuerto de Praga donde nos esperaban mi hija y su marido para ir de visita juntos pero en coches diferentes ya que ellos tenian un coche puesto por la compañia para la que trabajan,salimos en direccion a Karlovyvary por una carratera nacional en muy mal estado y con mucho trafico de camiones y a mas en obras ya que el firme gozaba de unas trillas peor que un camino con restos de accidentes fenomenales pues el personal corre que se las pelan,despues de cerca de dos horas y media de viaje llegamos a ciudad balneario que es una autentica maravilla.
Situada a 112 kilómetros al oeste de Praga, en la confluencia de los ríos Ohre y Teplá se sitúa una de las ciudades más visitadas y conocidas de la República Checa. Se trata de Karlovy Vary -o Hervidero de Carlos en su traducción al castellano-, cuyo nombre se lo debe a su fundador, Carlos IV. Precisamente, cuenta la leyenda que fue el rey en persona quien descubrió sus famosas fuentes durante la caza de un siervo.
Karlovy Vary es mundialmente conocida por sus balnearios y fuentes termales, que alcanzan una temperatura de 73º C. De las aproximadamente cien fuentes que hay en Karlovy Vary, sólo doce –todas ellas situadas en la vía pública- se usan actualmente para las curas de agua.
Los efectos curativos y las propiedades de sus aguas -beneficiosas ante todo para el tratamiento de trastornos de metabolismo- atraen cada año a millones de turistas, a quienes es muy común ver cómo beben el agua de estas termas en pequeñas jarras de porcelana, que pueden ser adquiridas en cualquiera de las tiendas de souvenirs repartidas por toda la ciudad. Además, si el tiempo no acompaña, Karlovy Vary cuenta con diferentes zonas cubiertas desde las que se puede disfrutar de las fuentes en épocas de mal tiempo. Personajes ilustres como Pedro I El Grande, Beethoven, Marx, Goethe, Brahms, entre otros, probaron los poderes curativos de estas aguas.
Junto a las termas y balnerarios, destacan algunas obras arquitectónicas de gran belleza, fundamentalmente de estilo renacentista y barroco. Entre los monumentos más importantes destacan la Iglesia barroca de la Magdalena, que guarda en su interior esculturas de gran valor y en el altar hay una magnífica pintura que representa a María Magdalena. Destaca asimismo la iglesia ortodoxa de San Pedro y San Pablo, de estilo neorrománico o el Teatro Municipal, que cada año acoge numerosos festivales y conciertos y desde el que sale un teleférico que conduce justamente hasta el hotel-sanatorio imperial.
Otros monumentos conocidos son las columnatas construidas a lo largo del río Teplá, que fueron construidas para que los visitantes pudieran hacer paseos tranquilos y beber el agua termal cuando el tiempo no acompañaba. En todas ellas se encuentran fuentes termales. Entre las más conocidas se encuentran la columnata Mlynská, de la que brotan cinco fuentes de agua mineral o la Columna de la Peste, de estilo barroco, dedicada a la Santísima Trinidad tras una epidemia que azotó la localidad en 1716.
En Karlovy Vary hay además otros muchos puntos de interés, como, por ejemplo, el pico de la colina Zámecký, donde se encuentra el balneario Zámecké lánzé, o los miradores y atalayas de la ciudad. Sin olvidar su arquitectura urbana: las casas más antiguas de la cuidad son de la época del Renacimiento, mientras que los edificios románicos y góticos no se conservan.
Los balnearios y fuentes termales no son el único atractivo de la ciudad. También es muy típico de allí la producción de cristal y porcelana. Mundialmente conocido es el cristal de Bohemia Moser , conocido también bajo el nombre de Cristal de los reyes. En el ámbito gastronómico, es muy popular el licor de hierbas Becherovka o la fuente número 13, cuya receta es inimitable y secreta. Se toma fresquito y es muy digestivo. Las obleas Karlovarské Oplatky también son muy famosas. En la actualidad hay muchas clases y variedades de sabores, pero las más sabrosas están hechas con la receta original: rellenas con azúcar y nueces.
que deciros que la visita tipica andar andar y mas andar esperando llegar al coche para descansar y iniciar el viaje de regreso ya casi sin luz cosa que me preocupaba por el estado de la carretera,iniciamos el regreso sobre las seis de la tarde llegando a Praga a las nueve de la noche, ya que pensabamos cenar por el camino en algun pueblo,fue imposible ya que parecia que estabamos en zona de guerra todo oscuro y sin luz y sin ningun servicio de carretera,llegamos al Hotel nos fuimos al retaurante a cenar y a descanser ya que el dia siguiente nos ibamos hacia Austria para visitar el campo de concentracion de Mahausen y Salburgo,el castillo del Rey Loco en el centro del lago Prient
pero esto ya seran relatos de otros capitulos.