En casa tenemos dos coches: un citroen c4 Grand Picasso y un Volvo c30 My2012, con ambos hemos atropellado un ciervo, uno yo con el C4 y otro mi mujer con el C30. El primero fue contra un un ciervo adulto, la velocidad era de unos 80 km/h, que saltó sobre la carretera y lo golpeamos con la parte delantera derecha del coche. Consecuencias: la matrícula se descolgó, la parte baja del paragolpes se descolocó un poco, se rompió uno de los soportes de plástico del faro (solucionable con pegamento epoxi), y el pilar delantero derecho se arañó superficialmente a una altura de 1,3 metros, aparte se llenó todo el capó y el parabrisas de tierra, y nada más, salvo el susto que nos llevamos las seis personas que íbamos en el coche y el disgusto de mi hijo pequeño (por aquel entonces con 2 años) pensando que habíamos atropellado a uno de los renos de Papá Noel. El ciervo por su parte salió corriendo monte arriba.
El segundo hará unos 5 meses, lo atropelló mi mujer con el C30, era un ciervo pequeño que iba detrás de la madre cuando se cruzaron por delante del coche, velocidad unos 60 km/h, el golpe también en la parte delantera pero mucho más abajo. Consecuencias: un poco de polvo en la zona del golpe y nada más, bueno el ciervo muy rico preparado en caldereta, esta vez no sobrevivió el pobre animal.
Conclusiones: Doy gracias porque las consecuencias fueron mínimas para lo que pudo haber sido: una posible salida de la carretera al intentar esquivarlos, aquí tengo que reconocer que ambos vehículos se portaron extraordinariamente (el citroen mantuvo la trayectoria a pesar del frenazo y el intento por esquivarlo), y que todo se quedase en un susto y limpiar el coche.
Como último comentario decir que un alce es mucho más grande que un ciervo de los que tenemos por aquí, pero una amiga con su BMW serie 1 atropelló, pocos días después del suceso de mi mujer con el c30, un jabalí y destrozó el frontal del coche (paragolpes, capó y aleta), también sin consecuencias para ella pero con el susto metido en el cuerpo.