Volvo prepara un nuevo coche eléctrico para 2027: será más accesible y estará dirigido al mercado europeo

Volvo ampliará su gama de coches eléctricos con un nuevo modelo previsto para 2027. La marca sueca quiere llegar a un público más amplio con un vehículo de precio inferior al EX60, cuyas primeras entregas están previstas después del verano del próximo año.​

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La electrificación sigue marcando el futuro de Volvo. El fabricante sueco ha confirmado que trabaja en un nuevo coche eléctrico destinado al mercado europeo, una incorporación que llegará en 2027 y que tendrá un posicionamiento más asequible dentro de su futura gama de vehículos de cero emisiones.

El anuncio se ha conocido coincidiendo con la presentación de los resultados del tercer trimestre de 2026. Volvo quiere reforzar su presencia en el mercado eléctrico europeo y ampliar su oferta con modelos capaces de atraer a clientes que buscan dar el salto a la movilidad eléctrica sin tener que acceder a los segmentos de precio más elevados.

Por ahora, la compañía no ha desvelado el nombre comercial del vehículo, su diseño definitivo ni sus características técnicas. Lo que sí ha confirmado es que las primeras entregas a clientes comenzarán después del verano de 2027.

Un nuevo eléctrico de Volvo para llegar a más compradores​

La principal característica del futuro modelo será su posicionamiento comercial. Volvo ha explicado que estará dirigido a un segmento de mercado amplio y con un nivel de precios inferior al de propuestas como el nuevo EX60.

La estrategia tiene sentido en un momento en el que los fabricantes premium necesitan ampliar su catálogo eléctrico para competir en diferentes franjas de precio. No basta con ofrecer grandes SUV eléctricos de alta gama: también resulta fundamental contar con alternativas que permitan aumentar el volumen de ventas.

Aunque todavía no se conocen sus dimensiones ni su formato de carrocería, el nuevo vehículo podría ocupar un espacio importante dentro de la gama eléctrica de la marca. Su planteamiento estará especialmente orientado a Europa, uno de los mercados donde Volvo mantiene una posición destacada en la comercialización de coches eléctricos.

¿Podría ser el sustituto eléctrico del Volvo EX40?​

Una de las grandes incógnitas es dónde encajará exactamente el nuevo modelo dentro de la gama actual.

Entre las posibilidades que se barajan está la llegada de un SUV eléctrico compacto que ocupe el espacio del EX40, anteriormente conocido como XC40 Recharge. Sin embargo, Volvo todavía no ha confirmado oficialmente que el futuro vehículo vaya a sustituir a este modelo.

Algunas informaciones del sector apuntan también a la posibilidad de que utilice la arquitectura SPA3, la nueva plataforma eléctrica de la marca estrenada en su estrategia de nueva generación. De confirmarse, podría beneficiarse de los últimos avances de Volvo en integración de baterías, eficiencia y desarrollo de vehículos eléctricos.

En cualquier caso, habrá que esperar a que el fabricante publique más información antes de dar por definitivos estos detalles.

vía Volvo
 
Serra el Ex50 que se fabricará en la nueva fábrica de Eslovaquia junto al polestar 7
Volvo se la juega con este modelo porque en este momento en esta en el momento más delicado de lo que va de siglo, con una situación financiera muy mala y sobre todo, con un producto que el mercado no quiere (combustión muy viejos y eléctricos caros y sin demanda)
 
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Serra el Ex50 que se fabricará en la nueva fábrica de Eslovaquia junto al polestar 7
Volvo se la juega con este modelo porque en este momento en esta en el momento más delicado de lo que va de siglo, con una situación financiera muy mala y sobre todo, con un producto que el mercado no quiere (combustión muy viejos y eléctricos caros y sin demanda)
Hombre sin demanda no sé yo, el EX60 se está vendiendo muy bien. El problema es que de momento no son capaces de fabricarlo en número suficiente para satisfacer la demanda.
 
Teniendo Polestar "en su casa", sinceramente, no termino de comprender la estrategia de Volvo.

Si todavía no han entendido que su apuesta por la electrificación total, al menos en los plazos y las condiciones que se plantearon, era sencillamente precipitada, probablemente ya no lo van a entender.

Tengo bastante claro, después de haber probado distintos coches eléctricos, que el futuro de la automoción será eléctrico. Sí o sí, por simplicidad, por prestaciones y como cuando la época de los videos caseros por que son el VHS de los coches, más fáciles de fabricar y al final mas rentables para el fabricante. Pero también tengo clarísimo que, antes de que esa transición pueda generalizarse, hacen falta tres cosas: precios razonables, mucha más autonomía y una red de recarga extensa y, sobre todo, funcional.

Y hoy por hoy no tenemos ninguna de las tres en condiciones de hacer que la decisión de compra resulte sencilla.

La primera, el precio, sigue siendo un obstáculo evidente. Dicho en román paladino: los eléctricos siguen siendo caros para lo que ofrecen y para el mercado al que pretenden llegar.

La segunda, la autonomía, continúa siendo un hándicap importante, especialmente cuando hablamos de viajar. Es cierto que podría compensarse parcialmente con una buena infraestructura de recarga. Pero aquí llega el tercer problema: esa red, sencillamente, no está a la altura de lo que se nos promete.

Y no basta con contar puntos de recarga en un mapa. Hay que tener en cuenta su disponibilidad real, su potencia, su fiabilidad y, sobre todo, la capacidad de la propia red eléctrica para abastecerlos.

En Europa, y particularmente en España, arrastramos problemas importantes de capacidad, interconexión y generación eléctrica. A eso se añade una planificación energética que, cuando menos, deja bastante que desear. Pretender sumar varios millones de vehículos eléctricos a este escenario sin resolver antes esas carencias es, sencillamente, mirar hacia otro lado.

Así que volvamos al principio, para cerrar el círculo: si Volvo tiene Polestar, ¿qué sentido tiene que siga buscando a toda costa su sitio en un mercado eléctrico que ya tiene cubierto dentro de su propio grupo?

Quizá el problema no sea el coche eléctrico, sino la falta de perspectiva sobre los tiempos, el mercado y las condiciones necesarias para que triunfe.

A Volvo, últimamente, parece que le falta algo de visión de gol.
 
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V4L

Miembro Master
El día que nos impongan el coche eléctrico como única alternativa, dejo de conducir. Antes cuelgo las llaves que gastarme una fortuna en una lavadora de dos toneladas y media con ruedas y una pantalla de televisión.

Me niego a comprar un coche con el que tenga que elegir entre poner la calefacción, encender el aire acondicionado o llegar a mi destino. Y, por supuesto, circular a 120 como un monje en procesión para que la dichosa batería no se venga abajo.

Lo de Tesla ya es de traca. Mucho modo «Insane», mucha aceleración de cohete y mucho numerito de 0 a 100 para impresionar a los amigos. Pero poned uno a mantener 160 o 200 km/h en una Autobahn alemana y veréis cómo la autonomía desaparece a velocidad de vértigo. ¡Menudo superdeportivo, que necesita un enchufe después de darle un poco de alegría!

Confunden acelerar durante cinco segundos con saber lo que es conducir. Un buen seis cilindros diésel se merienda cientos de kilómetros a ritmos elevados mientras el orgulloso propietario de la lavadora busca desesperadamente un cargador.

Que se queden con sus electrodomésticos, sus aplicaciones y su ansiedad por la autonomía. Yo quiero un motor, no un teléfono móvil de dos toneladas que necesita cuatro ruedas para desplazarse.