Como cliente de la marca durante años en Volvo Turismos La Raza (Sevilla), he pasado de disfrutar de un trato exclusivo y personalizado a experimentar una preocupante pérdida de calidad en la atención y en el servicio postventa.
En etapas anteriores, la gestión comercial y la dirección de ventas lograban que la experiencia del cliente fuese ejemplar con Dirección y Jefatura de Ventas historica. Sin embargo, la situación actual dista mucho de aquel estándar. La dirección y la jefatura de ventas actuales destacan por su ausencia e inacción; ante cualquier reclamación o incidencia, la respuesta es nula y la falta de resolución, evidente. Esta falta de empatía y profesionalidad es un sentir compartido por varios usuarios con los que he tenido oportunidad de intercambiar impresiones.
Por otro lado, el servicio técnico tampoco ofrece la fiabilidad esperada. El sistema operativo de taller deja bastante que desear para los estándares de innovación que deberían exigirse hoy en día. La dinámica de trabajo se percibe más enfocada a la sustitución indiscriminada de piezas con un elevado coste para el cliente que a un diagnóstico certero y eficiente de los problemas.
Es lamentable comprobar cómo un establecimiento referente ha perdido la orientación al cliente que en su día lo caracterizó. Confío en que un cambio en la dirección permita reconducir el rumbo en el futuro; mientras tanto, mi recomendación para potenciales compradores o usuarios de taller es buscar alternativas con mayor solvencia y compromiso.
En etapas anteriores, la gestión comercial y la dirección de ventas lograban que la experiencia del cliente fuese ejemplar con Dirección y Jefatura de Ventas historica. Sin embargo, la situación actual dista mucho de aquel estándar. La dirección y la jefatura de ventas actuales destacan por su ausencia e inacción; ante cualquier reclamación o incidencia, la respuesta es nula y la falta de resolución, evidente. Esta falta de empatía y profesionalidad es un sentir compartido por varios usuarios con los que he tenido oportunidad de intercambiar impresiones.
Por otro lado, el servicio técnico tampoco ofrece la fiabilidad esperada. El sistema operativo de taller deja bastante que desear para los estándares de innovación que deberían exigirse hoy en día. La dinámica de trabajo se percibe más enfocada a la sustitución indiscriminada de piezas con un elevado coste para el cliente que a un diagnóstico certero y eficiente de los problemas.
Es lamentable comprobar cómo un establecimiento referente ha perdido la orientación al cliente que en su día lo caracterizó. Confío en que un cambio en la dirección permita reconducir el rumbo en el futuro; mientras tanto, mi recomendación para potenciales compradores o usuarios de taller es buscar alternativas con mayor solvencia y compromiso.